
Mons. D. José Antonio Satué
obispo de Málaga
Queridos amigos y amigas, alumnos, profesores y colaboradores de los Centros Teológicos de la Diócesis de Málaga:
La tarea primordial de nuestros Centros es la reflexión filosófica y teológica, sostenida por el valioso aporte de las ciencias humanas, que nos ayuda a comprender con mayor hondura la sociedad actual a la luz de la fe. Esa fe nos permite entrever, incluso en las sombras de lo cotidiano, el designio de Dios. Solo así podremos ofrecer al mundo claridad para mirar y esperanza para avanzar, especialmente en estos tiempos de dificultad.
Con este espíritu, deseo invitaros a acoger la oferta formativa de nuestros Centros: a estudiar con dedicación, a conocer y comprender la teología y, con la gracia de Dios, a contribuir a la mejora de la cultura —o mejor, de las culturas— en las que vivimos. La sociedad malagueña y nuestra Iglesia en Málaga y Melilla son plurales en culturas y ricas en tradiciones. Por eso os animo a cultivar una teología encarnada, capaz de reconocer a la luz del Evangelio las semillas de verdad presentes en ellas, así como los aspectos que necesitan ser sanados.
No os canséis de buscar la verdad, aunque sacuda vuestros planteamientos o incomode intereses poderosos. Nuestra sociedad necesita estudiantes y profesores que la busquen de manera incansable e insobornable. No olvidéis buscar la verdad con humildad. El verdadero sabio es humilde: reconoce el valor —y también los límites— de su propio método para acercarse a la realidad, y se deja interpelar por lo real, por la Palabra y por la vida de nuestro pueblo.
Queridos estudiantes, profesores y profesoras: acojamos esta invitación a buscar la verdad sin miedo y sin ataduras, con valentía y con humildad. Así evitaremos caer tanto en el relativismo como en el fundamentalismo, y podremos contribuir a construir una sociedad más justa y a vivir una fe más auténtica.
Estos Centros Teológicos están al servicio de nuestra Diócesis y de la Iglesia. Os invito a aprovechar su oferta formativa y a participar activamente en la vida académica y eclesial que en ellos se promueve. Y os animo a que, una vez formados, compartáis vuestros conocimientos con la Diócesis de Málaga y Melilla y con nuestra sociedad.
+ José Antonio Satué Huerto,
Obispo de Málaga
